lunes, 19 de septiembre de 2016

Poema perfumado



Como el perfume de un naranjo entra por una ventana,
como la lluvia entra en la tierra,
como el fuego entra en la noche.

Como entra el viento entre las hojas de los árboles,
como entra una gaviota en el mar,
como entra una mariposa en el jardín.

Como la luna entra en el río,
como la ola entra en la arena,
como el sol entra en la tarde.

Como entra la voz en el silencio,
como entra un copo de nieve en las manos de un niño,
como entra la alegría...

Así este poema quiere entrar en tu corazón.

Sólo por un instante
a dejar
una caricia.

E.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Poema sin importancia

La camelia llena de brotes
me mira en la terraza.

Cada año te pasa lo mismo,
te pones así de brotes que luego se secan
y no se abren las flores.

Este año podría ser diferente,
ya sabes,
en cualquier momento,
en cualquier lugar,
todo puede ser posible.

Aunque, pensándolo bien, 
qué importa si no se abren tus flores.
También los brotes tienen
su propia belleza.

E.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Meditación mirando al cielo, del Lama Surya Das


Siéntate con la espalda recta... Cierra los ojos... Deja tus manos en reposo...
Haz una respiración profunda... Expulsa el aire suavemente... Otra respiración...
Relájate... No te preocupes por nada... Descansa natural y cómodamente...
Deja que todo pase, como las olas del mar, como las nubes en el cielo infinito...
Observa simplemente... Estate tranquilo... Todo está bien...
Deja que las cosas sean como son... Siéntete cómodo...
No hay nada más que hacer... No hay nada que resolver, nada que entender o conseguir...
Estás simplemente aquí y ahora, presente..., natural..., en casa..., a gusto...
Mira sin más lo que hay en el momento presente; tal como es...
Respira profunda y lentamente... Inhala..., exhala... Inhala..., exhala...
Respira dejando toda preocupación, permitiéndote ser sin más...
Deja que todo descanse de forma natural, por sí mismo...
Deja que el cuerpo se aquiete con naturalidad...
Deja que la mente se serene naturalmente, a su modo..., a su ritmo...
Aquí y ahora... Respira profunda y lentamente... Aquí y ahora...
Respira..., sonríe..., permanece atento...
Respira..., sonríe..., permanece atento...
Respira..., sonríe..., permanece atento...
Y abre los ojos...
Tranquilo...
Contempla todo cuanto hay...
Amplía el ámbito de tu visión a los trescientos sesenta grados de la esfera...
Inúndate de campo, inúndate de cielo...
Mira uniformemente el espacio..., enfocando los ojos blandamente, sin esfuerzo...
El espacio, como la mente, carece de principio y de fin...
No hay dentro ni fuera...
El espacio, como la mente, no tiene forma, ni tamaño, ni color...
Funde tu mirada con el espacio...
Sumerge la mente en el infinito, en el espacio vacío...
Disuélvete en el espacio...
Respira... Lanza tu exhalación al espacio... ¡Ahhh...!
Suéltate... Exprésate verbalmente... Inhala..., exhala lanzando un ¡ahhh...! al espacio...
¡Ahhh...! ¡Ahhh...!
Abre completamente tu mirada al inmenso espacio...
Disuélvete en la espaciosa conciencia...
Fúndete con la esfera cristalina y brillante de la conciencia prístina...
Déjate ir..., Déjate ir... Déjate ir...
Inhala y exhala el cielo... Inhala y exhala el cielo...
Disuélvete en el cielo con cada exhalación...
Ábrete... Ábrete con cada exhalación...
Ábrete a la infinita Mente Búdica...
Despréndete de todo: Despréndete del cuerpo,
del pasado, del futuro..., de tu pequeña mente pensante...
Únicamente Sé... Sólo infinita Conciencia...
Sólo meditación gozosa...
Permanece así... Sin hacer nada... Siendo sólo Conciencia...

jueves, 15 de septiembre de 2016

Poema circunstancial


Al gato ahora le ha dado
por acostarse en la mesa del salón.

Tendré que irme a escribir a la terraza,
entre plantas, pájaros,
ruidos de coches y ladridos de perros.

Es la vida.
Y el gato hasta me está haciendo un favor.

E.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Un poema de Ryoan


¿Quién dice que mis poemas son poemas?
Mis poemas no son poemas.
Cuando entiendas que mis poemas no son poemas,
podremos empezar a hablar de poesía.

martes, 13 de septiembre de 2016

Poema zen


1
Nubes de tormenta en el atardecer.
Cae el grito lejano de un mochuelo.
¿Es posible que el verano llegue a su fin?

2
La madeja de mis pensamientos
y la madeja de tus pensamientos
¿dónde han ido a parar tras la tormenta?

3
Escribir poesía es
como querer escribir con una rama en el agua.
Nunca lo logras, pero
¡que hermoso cada trazo en su momento!

E.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Un poema de Ryocan


Tengo mucha pereza para ser ambicioso,
dejo al mundo hacerse cargo de sí mismo.
En mi bolsa hay arroz para 10 días
y una pila de leña en la hoguera.
¿Para qué hablar de auto-engaño y de iluminación?
Escuchando la lluvia nocturna golpear contra el techo,
me siento cómodamente con las piernas estiradas.

domingo, 11 de septiembre de 2016

sábado, 10 de septiembre de 2016

Un poema de Susana Recover



Sobre tu cuerpo el mar escupe una cascada de corales,
pequeños diamantes fracturados
reservan su brillo en la orilla.
Mi pecho cae suavemente en el azul limpio
                                                               infinito de tu mar
Es la madrugada.
Amanece,
              y se escucha el aletear de aves enormes en el cielo.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Un poema del Lama Guendun Rimpoché

Libre y relajado: Un canto Vajra espontáneo



La felicidad no se consigue
con grandes sacrificios y fuerza de voluntad;
ya está presente, en la relajación abierta y en el soltar.

No te esfuerces,
no hay nada que hacer o deshacer.
Todo lo que aparece momentáneamente en el cuerpo-mente
no tiene ninguna importancia,
sea lo que fuere tiene poca realidad.
¿Por qué identificarse con ello y después apegarse?
¿Por qué emitir juicios sobre eso y sobre nosotros?

Es mucho mejor dejar
simplemente que todo el juego ocurra por sí mismo,
surgiendo y replegándose como las olas
-sin alterar ni manipular nada-
y observar cómo todo se desvanece y
reaparece mágicamente, una y otra vez,
eternamente.

Es nuestra búsqueda de felicidad
lo único que nos impide verlo.
Es como perseguir un arco iris de vivos colores que no alcanzas jamás,
o como un perro intentando atrapar su propia cola.

Aunque la paz y la felicidad no existen
realmente como una cosa o como un lugar,
están siempre disponibles
y te acompañan a cada instante.

No creas en la realidad
de las experiencias buenas y malas;
pues son tan efímeras como el buen tiempo y el mal tiempo,
como los arco iris en el cielo.

Deseando aferrar lo inaferrable,
te agotas en vano.
En el instante en que abres y relajas
ese apretado puño del aferramiento,
ahí está el espacio infinito, abierto, seductor y confortable.

Sírvete de esta espaciosidad,
de esta libertad y tranquilidad natural.
No busques más.
No te adentres en la enmarañada selva
siguiendo el rastro del gran elefante despierto,
pues ya está en casa descansando apaciblemente
enfrente de tu propio hogar.

Nada que hacer o deshacer,
nada que forzar,
nada que desear,
nada falta.

¡Emajó! ¡Maravilloso!
Todo sucede por sí mismo.

Lama Guendun Rimpoché

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Poema desconectado


Se ha caído el Oracle
y no puedo hacer nada en mi trabajo
hasta que lo arreglen.

He pensado que podría escribir un poema.

Al principio pensé que podría hablar
del Oracle y la poesía.
Son dos cosas muy diferentes
pero a veces se encuentran.
La poesía está llena de esos
desencuentros
que hacen buenas metáforas.

Entonces se me ocurrió
que podría hablar de los desencuentros,
como mi chica y yo
que somos tan diferentes que siempre nos estamos
reencontrando.
La poesía también es así,
un reencuentro con un significado diferente
de las palabras,
que buscan el reencuentro con la realidad.

Al final, como veis, el poema ha seguido
su propio ritmo
y yo no he hablado de nada
de lo que pensaba hablar.
Siempre me hace la misma jugarreta.

Así vamos por la vida
el poema y yo.

Voy a ver si por fin puedo conectarme.

E.

Un poema de Väinö Kirstinä


Anoche se quedó despierto hasta que llegó la chica
y construyó con palabras una joya, el pobre.
Con qué ceremonia se la pensaba ofrecer,
cómo se iban a adornar mutuamente
la joya y la chica.

Pero llegó la mañana
y permanecieron en silencio.

martes, 6 de septiembre de 2016

Una pequeña canción, de Gustav Munch-Petersen


He matado al dios de mary ann -
mary ann teme a mi dios -
amo a mary ann -
cuando la ardiente negrura se me pone delante
dejo a mary ann
a su amor por mí -

cuando sale el pálido sol
con sus ojos azules matinalmente húmedos,
vuelvo a mary ann
con mi amor por ella -
pobre mary ann -
y pobre de mí -
pero tenemos un gran corazón
juntos -
mary ann y yo -

lunes, 5 de septiembre de 2016

Prórroga


Éramos pobres en un país de pobres.
Pedro Juan Gutiérrez

La negrita aquella no tenía donde caerse muerta. Sus padres le daban un vaso de agua con azúcar por la mañana y con eso salía a la calle a buscarse la vida. No iba a la escuela porque era muy bruta. Había repetido sexto cuatro veces y al final sus padres la dieron por perdida y la dejaron a su aire.

Se paseaba por el callejón con la mirada de un perro hambriento y su padre le echaba la bronca desde la azotea cuando venía de la microbrigada.

Yo le daba siempre un pedazo de pan con timba cuando mi padre, cargado de cosas del campo, nos hacía la visita. Ella se ponía contenta como un colibrí. Pero a mi madre no le gustaba que se metiera en casa ni que andara conmigo porque le recordaba que mi padre la había dejado por una negra.

La negrita se pegó a mí como una lapa, creo que por lo del dulce de guayaba, y me seguía a todos lados. Yo no tenía novia en aquella época y la verdad que la negrita estaba buena aunque olía fuerte a negro de no bañarse.

Cuando mi madre no estaba en casa se metía por el patio de atrás y se ponía a restregarse conmigo en la cocina. Un fin de semana nos escapamos a Santa María y estuvimos templando en el mar, lejos de la gente.

A la semana siguiente me empezó una picazón insoportable en los huevos y resultó que estaba lleno de ladillas. Me tuve que afeitar los pendejos y echarme lindano sin que se enterara mi madre porque me mataba.

A la negrita le dije que hiciéramos una prórroga y le aconsejé ir al médico a mirarse los genitales, aunque no sé si me entendió bien. No volví a darle dulce de guayaba y me perdí del barrio una temporada hasta que nos mudamos de allí.

E.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Mi primer trabajo


Cuando terminé la carrera me tocó trabajar en uno de los centros de biotecnología del este de la Habana. Era un centro de investigación y producción de fármacos y estaba apadrinado por el Comandante, que había creado para ellos un nuevo concepto de trabajo que se dio en llamar: “horario de consagración”.

Allí se trabajaba de 8 de la mañana a 11 de la noche y había un par de guagüitas Girón que recogían y devolvían al personal de todas partes de la Habana con un trayecto de más de una hora, así que, como andábamos casi siempre con sueño, nos hacíamos el viaje durmiendo. 

Teníamos comedor y gimnasio con duchas. De manera que desayunabas, comías y cenabas en el Centro, y hasta podías hacer deporte y ducharte allí. Y, por supuesto, también cagabas allí, y era una delicia porque los baños estaban siempre limpios.

Yo ganaba una miseria por ser recién graduado, pero como casi vivía en el centro de trabajo, me gastaba muy poco y hasta me daba para una cuenta de ahorro.

Mucha de la gente que trabajaba allí y tenía pareja, vivía en unos edificios que habían hecho para ellos al otro lado de la Avenida 31. La mayoría eran de otras provincias y estaban allí a tiempo completo creando vacunas y transgénicos, y como sólo tenían que cruzar la calle para ir a dormir, se quedaban trabajando hasta las 12 de la noche o más.

Allí conocí a una chica de Holguín que vivía en los edificios y fue la que me enseñó a follar. Era un poco mayor que yo y tenía mucha experiencia, y como también le gustaba la poesía, yo le escribía poemas en la cama después de cada polvo.

Lo hacíamos a cualquier hora y en cualquier sitio. Como ella trabajaba dos plantas más arriba, era solo cuestión de marcar su extensión en el teléfono y acordar una hora y un lugar donde no hubiera cámaras de seguridad. También pedíamos hacer las guardias juntos por la noche y las aprovechábamos bien. En realidad no era nada extraordinario todo aquello, era más bien una práctica habitual en aquel sitio donde la gente se pasaba la vida trabajando y follando para relajar el estrés.

Luego me fui a vivir con ella a los edificios, pero las cosas no fueron del todo bien porque yo era un poco raro en aquella época. Así que nos separamos y yo al final me busqué otro trabajo con horario normal.

E.

sábado, 3 de septiembre de 2016

El gallinero


Yo estaba sentado con las piernas cruzadas en la azotea y miraba las gallinas. Estaban apiñadas en una jaula de madera con alambres y cacareaban sin parar. Todas eran blancas, gordas y feas, y engullían el pienso que se robaba mi padre de la granja en pocos minutos.

Me aburría mirarlas, pero no había mucho que hacer por las tardes en los tejados de mi casa. Por las mañanas era más divertido, porque podía espiar, por la claraboya de la panadería, el inmenso horno donde metían el pan con aquellas varas larguísimas. Pero eso tenía que ser los fines de semana, cuando no tenía cole.

Aquel día descubrí a la vecina de al lado que acababa de salir del baño. Yo estaba detrás del gallinero y mi vecina no podía verme. Terminó de secarse y dejó caer la toalla para mirarse en el espejo, y poco a poco empezó a acariciarse los senos y a meterse mano ella misma. A mí se me puso dura porque la chica, aunque era tan fea como las gallinas de mi padre, estaba muy buena, y se veía que disfrutaba con su cuerpo.

Cuando bajé de la azotea mi padre me preguntó si me habían gustado las gallinas. Le dije que sí para variar y que si quería yo me encargaba de echarles el pienso de vez en cuando.

E.