martes, 11 de octubre de 2016

Poemas de nieve


1

a Amundsen

Fuiste el primero en llegar
¿A dónde?
¿A los hielos últimos?

¿Y qué fue llegar
después de tanto blanco en los ojos
y por dentro de los ojos y
en los huesos,
esa tremenda luz blanca
que no se iba de tu cabeza
ni en sueños?

¿Y acaso no tuviste
todo ese tiempo
un sueño blanco,
ancho y blanco como la muerte?


2

Estoy mirando la nieve.
Y por más que la miro
no la entiendo.

He leído mil y un poemas que hablan sobre la nieve.

Describen su blancura como algo más hondo
que la blancura de unos ojos
o la blancura de una hoja en blanco,
pero yo no los entiendo.

Por eso me he venido aquí a mirar la nieve.

La he mirado durante horas.
He visto un cuervo negro sobre una infinita blancura:
impresionante.
He visto un bosquecillo de pinos de cristal.
Pero sigo sin entender una mierda.

¡No sé qué coño voy a hacer ahora!



3

a Esperanza 
Sonreías,
con los ojos,
con las manos,
con todo el cuerpo.

Eras un espejo desnudo en mi mente,
una imagen desnuda en un espejo,
una mujer desnuda en una imagen.

Yo no te recordaba hasta que te vi,
aquel día,
en aquella montaña,
llena de nieve.

E.