martes, 20 de diciembre de 2016

Dimitir de mí misma, de Ana Pérez Cañamares

Dimitir de mí misma
como quien cierra la puerta
a su casero y le dice hoy no pago.

Renunciar a mi representación
porque la piel se me irrita
bajo la baratija de los nombres.

Romperme los papeles
parirme anónima, apátrida
esdrújula de orfandad.

Relevarme la voz
derrotarme los miembros
tumbar mi estatua.

Me destituyo, me revoco
me derroco, me ceso:
implanto en mí el imperio de los pájaros.

Ana Pérez Cañamares