viernes, 2 de diciembre de 2016

Limpiapeceras



Cada día hay que limpiar
los recuerdos
como quien limpia su casa,
como quien pasa el trapo al cristal
de la ventana.

Cada día,
hay que barrer los recuerdos,
malos y buenos
del portal,
del cristal de la mirada.

Las cosas cambian a cada momento
pero las fijamos en la memoria para no perder las referencias
y no queremos ver...

Cada día hay que barrer las palabras
que fijan nuestra mirada.
Llamar a esa muchacha
que bosteza: rama-florecida,
por ejemplo,
al autobús tambaleante: sopa-de-queso,
al árbol que ha perdido sus hojas:
misterioso-desamparado,
al amanecer: tirabuzón.

Cada día hay que meter
todo lo que guardamos
como grandes tesoros
en una bolsa de basura
para que el camión que pasa cantando
se la lleve muy lejos
y pueda florecer algo nuevo
en esta tierra nuestra marchita por los recuerdos.

Y hay que hacer esto cada día,
cada hora, en cada minuto.

E.

(Foto: Jacinto García)