viernes, 31 de marzo de 2017

Dices...


Dices que vas a escribir
todo lo que llevas dentro

Para eso se escribe
para liberar
todo lo que uno lleva dentro
sean pájaros azules
o serpientes
sea la insondable oscuridad
o la luz que la traspasa

camarones en los bigotes del gato celeste
conchas insulares
danza de grillos sobre la noche almibarada

Dices
con tus propias palabras
(que en realidad no son propias
sino el eco común de la humanidad
rebotando contra las paredes de la angustia)
que vas a escribir
todo lo que llevas dentro

Pero resulta que dentro no hay nada
dentro todo está
vacío

E.

jueves, 23 de marzo de 2017

La Dicha de ser hombre


Yo nunca he tenido la dicha
de ver y de tocar con mis manos
un copo de nieve.
Yo soy muy pequeño todavía
y a veces la abuela me presta esas postales
que tienen por dentro una música
y un niñito acostado en un colchón de paja.

Yo creo que la nieve debe ser algo muy bueno
porque la gente sonríe en las películas
cuando ella llega
y los muchachos sacan sus juguetes de invierno
y hacen, todos juntos, un muñeco muy grande
con una zanahoria por nariz…

Creo que debe ser
como una mariposa de agua
que salta dulcemente de un lado a otro del tiempo
y deja limpiecito el corazón.

Yo he visto en mis horas de ensueño
un bosque vestido de blanco
y he paseado bajo los pinos de fino encaje.
Y he visto una flor y dos o tres conejos
junto a mis huellas en la nieve.

Pero yo, en realidad, no la conozco
no sé lo que es la nieve de verdad,
la que cae en el alma…
Sólo sé que he vivido,
que mi pecho está abierto como una hoguera
y que ahora está nevando.

E.

martes, 21 de marzo de 2017

Día de la Poesía


Alguien me dijo
que hoy era el día mundial de la poesía.
¡Qué gilipollez!,
me dije.

Seguro que ese tipo
ve salir el sol todos los días de su vida
y mira al cielo y respira
y come y caga.

Y luego viene un listillo sin imaginación y le dice
que hoy es el día mundial de la poesía
y le hace sentir romántico y tontorrón
y, entonces,
le vende un libro de poemas.

Creo que de aquí a poco
no quedarán días que sean simplemente días.

La verdad que este puto mundo
no hay quien lo entienda.

E.

sábado, 11 de marzo de 2017

Todo se ha dicho..., de Boris Vian

TODO SE HA DICHO CIEN VECES

Y mucho mejor que por mí
Por eso cuando escribo versos
Es porque me divierte
Es porque me divierte
Es porque me divierte y váyanse a tomar viento

BORIS VIAN

jueves, 9 de marzo de 2017

Poemas de Karmelo C. Iribarren

YA PASARÁ

Lo pienso ahora que miro
por la ventana abierta
la autopista, viendo
cómo los coches parpadean
en el último tramo,
antes del túnel. Pienso
que así es la vida y que no
hay más. Un leve guiño
de luz hacia la sombra
a mayor o menor velocidad.


POETA

Me lo dijo
un colega,
la otra tarde:

"Mira, tío,
como sigas así,
escribiendo
en servilletas de papel
por los bares,
acabarán cargándote
el sambenito
de poeta,
ya verás.

Y luego,
a ver qué hostias
haces".


ESO ERA AMOR

Te veía
llegar,
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única,
como sólo tú miras
a los ojos: rompiendo
el calendario.

Te veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo
entre en razón;

y no sabía
a quién
darle las gracias.


NO HAY MÁS

Al principio
quieres cambiar
el mundo,
y al final
te conformas
con dejar el tabaco.

No hay más.

Así de cómico,
y así de trágico.


PROGRAMA DOBLE

La de miedo
empezaba después,
cuando salíamos
a la calle,

y allí
no estaba
John Wayne.



Karmelo C. Iribarren
en La ciudad
(Antología 1985-2008)
Renacimiento.

martes, 7 de marzo de 2017

¿Quién va allí?, de Walt Whitman

¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¿quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?

Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y podredumbre,
no me puedo parar a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como me da la gana.

¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?

Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.

Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
Y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.

Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)

Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tú llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

WALT WHITMAN

lunes, 6 de marzo de 2017

Ella, de Juanele

ELLA

Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
-ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...

Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su
perfume...
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito...

Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín...

Mas es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones y
los latidos
para el encuentro en los abismos...

Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación,
el traspaso del ser, "como se da una flor", en el nivel de los
niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma...

Y no busca nunca, no, ella...
espera, espera toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche...

JUAN LAURENTINO ORTIZ

viernes, 3 de marzo de 2017

La vela blanca, de Ko Un

LA VELA BLANCA

Nadie desea la tempestad, ¡esto es cierto!
Y, en cambio tú, blanca vela ahí fuera en el mar,
en lo hondo del corazón esperas que llegue la tempestad.
Porque sólo durante la tempestad
logras estar viva.

Oh, blanca vela paciente y nostálgica en el gran mar azul!
La lucha ha empezado.

Mi mirada no se aparta de ti.

Entre la hierba, bajo mis pies,
incluso una brisa suave es tempestad.

KO UN

jueves, 2 de marzo de 2017

Palabras, de Natan Zach

PALABRAS

Esa alegría, ese sufrimiento, son tan sólo palabras.
Oculta tu alegría. Consigna el sufrimiento
en un lugar seguro. Escribe sólo cuando
tu mano no necesite nada, ni siquiera el dinero
del mundo. Lo que está torcido
no puede ser enderezado.
No trates de arreglar el mundo.

Esa alegría, ese dolor, dice la gente.
Pero se refieren a otra cosa: a sí mismos.
Ponte en guardia; y acecha,
en secreto, en la sangre: cuando surja
esa alegría, ese dolor, di que el hombre
no se merece esa alegría ni ese eterno dolor;
que no tiene derecho
a exhibirlo en escena; ninguno a hacerse daño
a sí mismo
con esa alegría, ese dolor;
menos aún, a herir a otro. Esa
alegría y dolor -¿no lo sabías?-
vienen y van.

NATAN ZACH

miércoles, 1 de marzo de 2017

La oruga, de José Watanabe

LA ORUGA

Te he visto ondulando bajo las cucardas, penosamente, trabajosamente,
pero sé que mañana serás del aire.

Hace mucho supe que no eras un animal terminado
y como entonces
arrodillado y trémulo
te pregunto:
¿sabes que mañana serás del aire?
¿te han advertido que esas dos molestias aún invisibles serán tus alas?
¿te han dicho cuánto duelen al abrirse
o sólo sentirás de pronto una levedad, una turbación y un infinito escalofrío?

Tú ignoras el gran prestigio que tienen los seres del aire
y tal vez mirándote las alas no te reconozcas
y quieras renunciar,
pero ya no: debes ir al aire
y no con nosotros.

Mañana miraré sobre las cucardas,
o más arriba.
Haz que te vea, quiero saber si es muy doloroso el aligerarse para volar.
Hazme saber
si acaso es mejor no despegar nunca la barriga de la tierra.

JOSÉ WATANABE