martes, 30 de mayo de 2017

Pausa en la nostalgia


Mi angustia
es el eco
de la risa de Dios

Pedro Casariego Córdoba

Venías luego,
cuando el sol se deshacía en el horizonte,
y echábamos juntos unas risas,
entre inspiración y expiración de la tarde.

Los gorriones saltaban en el césped amarillo,
piaban y se insultaban unos a otros
por un trozo de pan duro.

Pero cuando los pulmones de la tarde
se detenían,
esa cosa extraña los mandaba callar
y llenaba ella sola todo el parque.

Ni siquiera se escuchaban los carros.

Todo el mundo dejaba el parloteo,
como si hubiera pasado un ángel.

Yo no sabía qué era aquello.

Yo era un adolescente como cualquier otro
y adolecía de casi todo.

No tenía ni siquiera esta nostalgia de ti,
que desde entonces me acompaña.

E.