viernes, 13 de julio de 2018

Extrañas horas


He descubierto que la mayoría de los encantos
del viaje se deben
a las extrañas horas que dedicamos a verlo

Wiliam Carlos Wiliams

y yo jugaba con una palabra
frente al horizonte abigarrado de luz

y me decía a mi mismo
después de leer a Wiliam Carlos Wiliams
en un café del Silicon Alley de Madrid

si la poesía volviera a mi
esta mañana soleada

si los caminos cerrados se abrieran
y la luz del cielo bajara
otra vez al corazón de la tierra
con pasos pequeñitos
como de gorrión tras la ventana

y no dejaba de darle vueltas
a aquella palabra moteada
que minutos antes no existía
hasta que el cielo se encendió frente a mis ojos

y la palabra salió volando de pronto
como un gorrión tras la ventana

y yo no pude hacer otra cosa
sino quedarme mirando el horizonte

E.